-Alimentacion:

Es un pez carnívoro, cuya dentadura parece expresamente preparada para triturar cuerpos duros;
en efecto su alimentación casi en exclusiva se compone de moluscos y crustáceos.
La capacidad que tiene para triturar un mejillón o
una ostra la hacen un enemigo temible en los criaderos de estos moluscos.

Un banco de grandes doradas puede acabar en pocos días con uno de estos criaderos.
También les encantan los anélidos que se van desenterrando o
que quedan al descubierto en algunas playas por la fuerza de las olas y mareas.

-La pesca:

La mejor época para la pesca de este espárido es sin ningún tipo de dudas,
la comprendida que va desde principios de la primavera hasta últimos días del otoño;
aunque en determinadas zonas también se puede conseguir alguna que otra captura en los meses invernales,
siempre con buen tiempo y a las horas que más calienta el Sol, también se pueden dar algunas picadas de noche,
aunque más raramente.

Se puede decir que la dorada es en general de costumbres más bien diurnas,
que es cuando más se mueve en sus constantes correrías en busca de sus zonas de pasto,
y por lo tanto cuando se encuentra más activa. Esto no quiere decir que de noche no se pueda pescar ninguna.
Está más que demostrado que en su época de reproducción se han dado bastantes capturas,
sobre todo en noches claras (con luna). Todo ello debido a su recelo y
desconfianza a tomar cualquier alimento en plena oscuridad (sobre todo las más crecidas).

-El equipo:

Cañas: Pueden ser de dos clases: enchufables o embonables y telescópicas,
generalmente de 4 a 5 metros de longitud y por lo general de una fuerte acción de punta.
Construidas con diversos materiales, como la fibra de vidrio y el carbono.

Carretes: Los carretes deben de ser el complemento perfecto de las cañas que empleamos para este fin.
Pueden ser de dos clases: de tambor fijo y de bobina giratoria. Los más utilizados suelen ser los de tambor fijo,
de bobina cónica y gran capacidad de línea, no menos de 300 metros del 0,30 y un buen freno.
También se utilizan los de bobina giratoria, aunque en España son todavía algo desconocido por su complejidad,
pero en cambio, son capaces de ganar más metros en cuanto llegamos a acostumbrarnos a ellos.

Soportes de las cañas: Existe una gran variedad de soportes apropiados para la arena;
unos de varilla con pica antivuelco y antigiro, otros de tubo, de media caña, de trípode…

Plomos: Hay en el mercado un buen surtido de plomos,
capaces de cumplir todas las expectativas que hemos depositado en ellos.
Unos dispuestos a llevar nuestro cebo a muchos metros de la orilla para depositarlo en el fondo o cerca de él;
y otros preparados para agarrarse en la arena como si fuera un ancla y
evitar que nuestro cebo tome el viaje de vuelta involuntario, empujado por las olas.
Pueden ser deslizantes o terminales fijos, con un peso que va de los 100-150g, y
de diferentes formas y diseños.

-Tecnica:
Las playas más adecuadas para esta modalidad son las llamadas someras o de poca pendiente, poco profundas,
en las cuales las olas empiezan a romper lejos de la orilla, algunas a más de un centenar de metros, y
otras también extensas pero menos llanas o con algo más de pendiente,
donde las olas suelen romper más cerca de la orilla; esa puede ser la señal,
que desde que rompe la última ola hasta la orilla no existe ningún rastro de vegetación;
sin embargo, posiblemente, a una veintena de metros de esa última ola, exista un pedregal,
una frondosa pradera de posidonias u otra clase de algas. Es ahí,
dentro de esa franja de 20 metros donde hay que colocar el cebo,
impulsado por un plomo con grapas de alambre si el oleaje es fuerte;
también en los calveros y pasillos que pueda haber entre la vegetación.

La caña plantada vertical en la arena, con la línea tensada a tope – aunque esto no es lo mejor para la dorada,
no queda otro remedio, y el freno del carrete bien regulado por si acaso, y
a esperar a que quiera picar alguna.

Otra cosa sería en la misma playa y con la mar en calma o poco movida.
Solo habría que poner el cebo adecuado en una gameta a fondo, de no más de un metro de longitud,
transportado por un plomo deslizante con el mínimo peso, capaz de llevarlo a esa franja de paso o de tránsito,
o hasta alguno de los calveros.
En este caso el soporte de la caña lo pondríamos más tendido,
para que la caña forme un ángulo de entre 90 – 120 o más grados,
con el freno del carrete bien regulado y dejando la línea destensada,
con toda la comba que las olas nos permitan. De esta forma nos olvidaremos del puntero de la caña y
le pondremos más atención a la línea. Si esta la vemos tensarse, y
se dobla el puntero sin llegar a clavarse la dorada, haremos lo siguiente:
rápidamente cogemos la caña, la ponemos horizontal y
le volvemos a dejar otro poco de comba a la línea (la caña la tendremos en la mano).
Sin dejar de mirar a la línea, si vemos que esta se va a tensar, décimas de segundo de que esto ocurra, y
con el dedo índice aprisionand o la línea contra la caña, la levantamos bruscamente para dar el cachete y clavar.

Con esta última técnica  tendremos más posibilidades de clavar doradas en casi todas las modalidades, además, si el viento es de costado, nos molestará menos; como también nos lo van a agradecer nuestras cervicales.

Anzuelos: Deben ser fuertes y penetrantes, de los números 1-4 y deben adaptarse a la clase de cebo a utilizar.

Línea madre: Generalmente de un monofilamento del 0,16 – 0,30  unido en su parte terminal a otro monofilamento de mayor grosor, generalmente del 0,40 – 0,60 que tenga como mínimo dos o tres veces la longitud de la caña, por un nudo o puente. Este sistema se utiliza para tratar de evitar la rotura de la fina línea madre tras la gran tensión sufrida por la potencia del lance sumado al peso de la plomada. También existe en el mercado las llamadas colas de rata, con el monofilamento de menor a mayor diámetro progresivamente y sin el nudo o nudos que forman el puente. Yo personalmente suelo utilizar una línea del 0,30 de buena  calidad formando un puente con 15m de monofilamento del 0,40 también de muy buena calidad, generalmente para lances que no superen los 100m y plomos de hasta 100g. Cuando no tengo mas remedio que sobrepasar ésa distancia y tengo que poner mas peso utilizo una cola de rata de 220m, del 0,23 los primeros 200m y del 0,57 los últimos 20m.

Gametas: deben de ser de un monofilamento de muy buena calidad, de poca o nula memoria, de un color poco visible y de una longitud de 0,50 – 2,00 m (mas longitud es igual a más enredos).

Montajes: El ya clásico pater-noster, con una sola gameta de 1,00 m que descanse buena parte en el suelo, con plomo terminal de grapas de alambre (con la mar fuerte). Para la mar floja o en calma da muy buen resultado el compuesto por, una gameta larga de 1,50 – 2,00m enganchada a un plomo terminal de varilla por medio de un mosquetón quita-vueltas. Estos dos montajes pueden llevar un bait-clip para transportar algunas clases de cebos. Y el tan nombrado: gameta terminal de 0,50 – 1,00m con plomo deslizante.

Salabre: En este caso no es necesario, las doradas se pueden varar en la misma playa.