Probábamos un sitio nuevo, nadábamos en busca de alguna cueva en la primera que encontramos vimos muchas sargos breados y baje a coger uno, nada mas asomarme a la cueva entre la sombra apareció un gran mero que se metía en lo mas profundo del agujero. Una hora después le pegamos el primer tiro y a la media ora el segundo, una hora mas tarde estaba fuera y volvíamos a la orilla con una gran sensación de satisfacción.

 

Bonito mero