pescadorada

Cangrejo: Ante todo habrá que procurarse ejemplares no demasiado grandes y conservarlos en un cubo con poquísima agua. Lo podemos ir a buscar entre las algas de la zona de playa donde rompen las olas, sirviéndonos de una pequeña red de mallas pequeñas y mango largo.
Para utilizarlo debidamente, tenemos que extirpar al cangrejo una de las patas posteriores, en cuyo lugar colocaremos luego, delicadamente, nuestro anzuelo, evitando ir a tocar el cuerpo del cangrejo.

Así puesto, el anzuelo será confundido por la dorada con una de las patas del cangrejo y no pondrá reparos en comérselo, primero aplastándolo y luego engulléndolo. Cuando, por último, intente alejarse, será el momento de clavar.

Mejillón:
Se hace añicos la concha con una piedra y luego se extrae la carne con la ayuda de una navaja o cuchillo pequeño, procurando quitar los ligamentos que la mantienen unida a la concha. Luego se pone la carne en el anzuelo pasando este último un par de veces por la parte más dura de aquella, que es la blanca. Se toma después otro mejillón y, con la navaja, se le abren las valvas lo mínimo necesario para hacer pasar entre ellas el anzuelo antes cebado con sólo la carne. Luego se cierran y se atan con una decena de vueltas de hilo elástico.

El mejillón constituye desde siempre el cebo más apreciado por la dorada, lo que queda patente por el hecho de que, cuando consigue penetrar en un criadero, se los come de manera voraz.

En nuestro caso la dorada cogerá el mejillón cerrado por la parte de la punta, lo hará añicos lo dejará caer sobre el fondo para luego volvérselo a meter en la boca y masticarlo. Está claro, pues, que deberemos proceder al clavado al segundo toque.

Arenícola:
También llamada lombriz de tierra. Al ser un gusano muy frágil, habrá que emplear un anzuelo de aguja cuya caña sea muy delgada, lo que comporta un cierto riesgo en cuanto a resistencia, de hecho la dorada, con su volumen, consigue enderezar sin problemas anzuelos bastante más fuertes.

La arenícola se anzuela de manera que forme un mechoncito que deberá tapar totalmente el anzuelo. Usualmente se usan lo que se denomina aguja de cebar y consiste en introducir previamente la lombriz en la aguja para después, insertando la punta del anzuelo en un extremo, traspasar todo el gusano al anzuelo y parte del hilo.

La arenícola que generalmente la encontramos en la tienda y nos la proporcionan con serrín. Puede conservarse dentro de una caja de polietileno con poca agua, que tendremos la precaución de cambiar a menudo.

Ermitaño:
Ante todo deberemos procurárnoslo directamente por medio de los barcos pesqueros (que se los encuentran en las redes) o en la pescadería.

Para su conservación basta ponerlos en un cubo con poca agua, que deberemos cambiar a menudo ya que pronto se ensucia.

La dorada, a pesar de su poderosa dentadura, no muerde la concha del ermitaño porque contiene actinia, que le irrita la boca. Deberemos romper con un martillo la concha, evitando lastimar el cuerpo del crustáceo, Luego lo pasaremos por el anzuelo, tras haberle quitado las dos pinzas anteriores, atravesándole el abdomen hasta el punto en que empieza la cabeza.

Navaja ó muergo:
Podemos utilizar las que encontraremos en la playa tras una gran marejada o bien, a falta de estas, comprarlas en la pescadería. Para utilizarla de anzuelo abriremos las valvas y extraeremos la parte carnosa del interior, por la cual pasaremos una aguja de cebar y daremos varias vueltas de hilo elastico para evitar que se salga durante el lance. Después pasaremos al anzuelo con cuidado y terminaremos la, operación dejando el anzuelo en el pie musculoso.

Si la navaja no es fresca, es mejor haberla tenido un par de días en sal con lo que conseguiremos que este más dura y no hará falta hilo elastico para el lance.

La navaja junto a la tita es, sin duda, uno de los mejores cebos para la pesca de la dorada.

Tita o Bibis:
Nos serviremos de una aguja de cebar, que no tenga punta, para intentar atravesar el gusano, por la probóscide, intentando que no se escape el líquido por el que está compuesto, después pasaremos el hilo por el interior de la aguja (por la parte donde no está el anzuelo) para que al retirar la aguja que dentro del gusano. Bajamos la tita para que cubra el anzuelo de aproximadamente el nº4. Si la tita es muy grande podremos también abrirla y usar trozos de la misma como si de chipirón se tratase.

Podemos conseguir titas en las tiendas de artículos de pesca, normalmente en cajas con unos trocitos de algodón humedecidos o piedrecitas. Pueden ser de color marrón o de color rosado.

Evitaremos comprarlas congeladas.

Sardina entera pequeña:
Habrá que utilizar un bajo de línea muy especial que lleve, en la parte superior del anzuelo final, otros tres colocados a una distancia de unos 4 cm el uno del otro.

Se ha de clavar el anzuelo en una branquia de la sardina, mientras que los otros tres se introducirán en el cuerpo. Luego efectuaremos dos nudos de nailon en torno a la cola para que los anzuelos no puedan salirse del cuerpo durante el lanzamiento. Para el bajo de línea podemos utilizar nailon del 0,25 armado con anzuelos del nº4 o del nº 6.

La compraremos un día antes en la pescaderías y le echaremos abundante sal para que endurezca, o la podemos comprar en la tienda de pesca donde nos la proporcionan ya salada.

Un saludo. WWW.SEPESCA.COM