EL amigo Asturpeskin del blog Asturpeskin: los secretos de la pesca al descubierto. nos manda este magnifico articulo sobre : Cebos y montajes diferentes para surfcasting

                           

Se trata de sorprender, de animara que el pez que pase cerca de nuestro cebo no dude o tantee antes de entrarle con decisión, y lo podemos lograr innovando, es decir, montando los cebos de forma diferente ala habitual, es como salir a spinning donde el pesquero está saturado de poppers, y quien llega con su minnow lo mismo arrasa….

Vamos a emplear cebos comunes y que todos montamos en más o menos ocasiones, hablamos de titas, chocos, navajas, gusanas y cangrejos lo que ocurre es que vamos a animarlos y a presentarlos de formas llamativas para sumar efectividad de la mano del poder de atracción por olor y movimiento y de la curiosidad de los peces ante “algo” nuevo.

Así que tengamos a mano sedales, anzuelos, lycra y algunas bolitas de corcho para animar el montaje cuando la mar lo pida y procuremos adaptar estas propuestas a cada pesquero y momento, cuando menos lo esperes el puntero te va a marcar una picada clara y es que estos montajes diferentes mantienen una gran efectividad en cuanto a provocar clavadas directas.

 

1. La tita con bola


Si eres de los que sistemáticamente tiene manía a las titas grandes y te has especializado en las baby creo que tienes que probar este montaje, pues da unos resultados fulminantes con lubinas y doradas, sin ser despreciado ni mucho menos por los sargos más grandes que tu pesquero sea capaz de atraer en estas fechas.

Se trata de montar una tita grande entera, pero con un reclamo muy especial sobre el anzuelo, justo donde nos interesa focalizar la mordida de la posible presa para ello debemos montar con cuidado y sin prisas, recomiendo comenzar la jornada lanzando con otros cebos más sencillos de montar (la gusana da muy buenos resultados ahora, no escatimemos, montemos dos juntas…), mientras preparamos la tita adecuadamente.

Necesitamos la bobina de lycra bien cerca y una aguja larga. Pasamos la tita con sumo cuidado y pasamos rápidamente el ramal con el anzuelo (del número 2 ó 3, ancho y fuerte), sin embutir toda la curva del mismo en el extremo de la tita.

Hasta aquí sería lo habitual en montajes para pescar desde barca, por ejemplo la tita ensartada y nada más.

Bien, ahora amarramos con unas cuantas vueltas el extremo de la tita en la curva del anzuelo y lo anudamos bien. Sobre este nudo contamos el espacio de unos tres dedos y comenzamos a amarrar tres vueltas de lycra sin apretar a tope aún; damos un picotazo en el extremo superior de la tita para vaciarla (ojo al darlo, no nos llevemos el sedal…), pero empujando con los dedos todo el líquido que podamos hasta esa zona intermedia que hemos creado entre los dos amarres.

Cuando tenga todo el líquido posible, apretamos esas vueltas que comenzamos a dar y terminamos de amarrar con suficiente presión como para que no se vacíe fácilmente; ya hemos formado la “bola” que llamará la atención de la dorada o la lubina. Ahora tan sólo queda amarrar el extremo superior del cuerpo de la tita, sobre el tramo vaciado, para que permanezca estirado en el montaje.

2. Navajas al estilo “pulpito”


Buscamos ahora otra forma de presentar la navaja sin conchas. Este montaje de un cebo de color claro sobre el contraste de un fondo más oscuro y con movimiento de corrientes o reflujos es muy atractivo y hasta decisivo frente a otros como las gusanas.

Cada montaje necesita entre dos y tres navajas, es una presentación específica para aparejos de un sólo anzuelo en terminal largo con plomo corredizo, y buscaremos combinar el efecto de reclamo de la navaja con una imitación de tentáculos de tipo “pulpito’ algo que realza el poder de llamada de este cebo en las condiciones descritas y que nos permite, incluso, tentar a las lubinas según recogemos sin picada.

 

Con la aguja de cebar pasamos una navaja entera y la subimos para dejar libre el tramo inmediato al amarre del anzuelo; a continuación clavamos el anzuelo en la mitad de otra navaja, la pasamos sobre el nudo, y repetimos con,una tercera navaja de la misma forma. Las navajas deben ser pequeñas, tipo cebo; en el caso de comprar navajas en pescaderías, y teniendo en cuenta que son de mayor tamaño, emplearemos dos en todo el montaje, una pasada entera y la segunda prendida por la mitad.

Ahora bajamos la última navaja bajo el nudo del anzuelo, y la que está por encima la bajamos justo hasta que se toquen, procediendo a amarrar esta zona de ambos cuerpos con lycra para dejarlas bien sujetas sobre el anzuelo, con los cuatro extremos libres alrededor del cuerpo del anzuelo.

Una vez amarradas bajamos la navaja pasada entera hasta que toque las dos que hemos amarrado, y procedemos a sujetarla igualmente con lycra para que formen un sólo cebo.

¡Listo!, es un montaje que permite buenos lances, resulta muy goloso y llamativo y que, sobre todo con corriente o en las inmediaciones de pozas y remolinos, es decisivo.

3. Gusanas en bucle


Decíamos que en las próximas excursiones debemos apostar a grande para que las buenas capturas se puedan suceder con cierta facilidad, estamos en tiempo de buenas oportunidades, y por ello debemos intentar que nuestros cebos llamen realmente la atención, dentro de un límite, pero cuanto más, mejor.

Con las gusanas podemos realizar varios montajes muy válidos para sargos y lubinas, pero cuando las circunstancias aludan podemos recurrir a plantearnos montajes diferentes que reclamen a los peces, y pescar con cierto movimiento y con el rebalaje expuesto al levante de las olas y al reflujo de la resaca es un escenario que invita a innovar.

Tenemos un montaje un tanto delicado si tenemos demasiadas olas, pero decisivo en cuanto las exigencias de lance no son extremas y la mar no tenga una combatividad desmedida, y es el de gusanas en redondo o en nudo, una forma poco vista pero efectiva de presentar este cebo.

Recomiendo directamente las gusanas de mayor porte que encontremos, pues necesitamos ganar volumen en el montaje para ganar efectividad ante los peces.

Calamos dos gusanas en la aguja de cebar y las pasarnos directamente al ramal con el anzuelo, alojándolo como hacemos habitualmente con los montajes de gusana, en un extremo y con la curva y el arponcillo fuera; a partir de ahí vamos dando dobleces con las gusanas de forma que consigamos una especie de ovillo que ataremos finalmente por la mitad con lycra, la apariencia final es la de unos cuantos lazos juntos.

Es aconsejable apretar bien con el amarre, de forma que se sujeten bien las vueltas o bucles, pero cuidado de no romper las gusanas, es un montaje algo delicado de lanzar, pero en pesqueros donde la distancia media o a pico de orilla son efectivos, supone una forma totalmente diferente de presentar las gusanas y que llama la atención a todos los peces, desde a una chopa medianita hasta una dorada de un par de kilos.

Montaremos un anzuelo más grande de lo habitual, pues necesitamos clavar bien a la primera, ya que este montaje queda deshecho tras un intento de clavada.

4. La sepia con el calamar


Entramos en el montaje mixto en el que los cefalópodos entran en escena para sacar partido de nuestros mejores lances en estas fechas, es un montaje de calamar y sepia pequeña  que, sobre todo al amanecer y en la caída de la tarde, puede ser decisivo, sirviendo igualmente para días de mar muy movida con sargos entrando a la playa, o para aquellas playas en las que podemos tener a nuestro alcance buenas lubinas.

Emplearemos una tira de calamar vuelta y amarrada, montada sobre la aguja de cebar; pasaremos la tira de calamar vuelto al ramal del anzuelo y posteriormente cebaremos el anzuelo con una sepia pequeña o una puntillita o calamarcito de pequeño tamaño, los ideales son los que no miden más de 4 ó 5 centímetros. Este montaje debe quedar de forma que la tira de calamar vuelto sea continuación del cuerpo del choco por la parte picuda, dejando el anzuelo camuflado entre las patas, atravesando la cabeza; debemos sujetar ambos cebos con lycra para que permanezcan unidos, siendo un cebo flexible y que nada muy bien, por lo que cumple la doble función de cebo a fondo y cebo en recogida.

Resulta un montaje resistente y muy polivalente para estos meses de otoño, valido para todos los pesqueros.

5. Cangrejo en compañía

 

Llegamos a esta quinta opción de montaje de cebos con una propuesta de cebo doble, en este caso además de cebo vivo, concretamente con dos cangrejos en montaje paralelo de dos ramales; según nuestra preferencias podemos dejar los ramales a la misma medida o dejar uno ligeramente más corto que el otro. No se trata de cebar dos cangrejos en un aparejo al uso de tipo chambel, lo que buscamos es que ambos cangrejos permanezcan juntos y revueltos en el fondo, esto será lo más llamativo para atraer a los peces, siendo un montaje que nos puede deparar buenas capturas en fondos de arena o mixtos.

El que mejor resultado me ha dado desde siempre ha sido el montaje de dos ramales paralelos, a veces se lían los sedales, pero aún así merece la pena, pues los cangrejos están siempre alborotados y moviéndose, es algo que resulta irresistible para una buena boca.

La mejor forma de montarlos es pasando una de sus patas traseras (les quitamos las paletas) y sujetando con lycra el anzuelo bajo su cuerpo; también podemos situar el arponcillo sobre la cabeza, siendo una forma muy práctica de presentar los cangrejos de cara a la posible entrada de doradas o lubinas.

Deberemos emplear anzuelos de cuerpo y tamaño acorde a los cuerpos de los cangrejos a utilizar.

                              
                                                                                                                    “Asturpeskin”