Este truco es muy intuitivo y fácil de realizar, de hecho, muchos de vosotros, lo realizaréis instintivamente sin ni siquiera habéroslo planteado. Lo que yo me propongo en estas líneas es intentar analizar las ventajas de esta técnica. Ahí va:

1.- CRONOLOGÍA DEL DISPARO

He constatado que, a veces, cuando nos estamos aproximando a nuestra presa a la caída o al acecho, en el último instante, justo cuando ya hemos tomado la decisión disparar, la presa se ha movido bruscamente y: o bien hemos fallado, o bien el tiro no ha sido todo lo bueno que esperábamos. Nos volvemos resignados a la superficie maldiciendo a Poseidón y preguntándonos cómo es que la codiciada presa ha sido capaz de esquivar la varilla.

Analicemos lo que ha pasado:

Desde que le cerebro manda la orden de “disparo”, hasta que la flecha llega a su objetivo, pasa un cierto periodo de tiempo, que en algunos casos puede llegar a ser de más de un segundo. Este espacio de tiempo es más que suficiente para que un mero de 15kg haga un quiebro antes de que le alcance la varilla, dejándonos con un palmo de narices.

Este lapso de tiempo se compone de las siguientes fases:

a.- Recorrido nervioso de la orden desde el cerebro hasta el dedo
b.- Movimiento del gatillo desde la posición de reposo hasta la de disparo
c.- Recorrido de la varilla desde el fusil hasta el blanco

Este intervalo de tiempo que puede parecer ínfimo, es una eternidad en la escala de tiempo del disparo. Tanto es así, que si el pez ha decidido moverse justo en el instante después de que hayamos tomado la decisión de disparar (punto de no retorno), seguramente, fallaremos.

Asimismo cada fase puede variar de un individuo a otro y sobre todo de un equipo a otro:

La fase “a” depende de los reflejos del individuo y de cómo se encuentre ese día. Influye incluso la altura del individuo, es decir la distancia que tiene que recorrer el impulso nervioso desde el cerebro hasta la mano. No obstante, ésta es la fase más corta de todas, no apreciándose apenas diferencias entre distintos individuos y distintas condiciones físicas. Algún milisegundo que otro…

La fase “b” depende fundamentalmente del fusil que hayamos escogido. Hay fusiles que tienen un recorrido de gatillo muy corto (como los rayo de Practisub) y en cambio otros tienen un recorrido bastante más largo. Esto va en gustos. Pero cada cuál tendrá que conocer a la perfección y controlar la sensibilidad del gatillo de su fusil para esta técnica.

La fase “c” depende de muchos factores. Entre los más importantes están:
-distancia al objetivo
-potencia y nervio de las gomas
-longitud del fusil
-diámetro y peso de la varilla
-grado de afilado de la punta

Hay que tener en cuenta que la fuerza de rozamiento del agua, hace que la fase “c” sea exageradamente larga, por ejemplo, en comparación con un tiro realizado con una escopeta o un rifle; en cambio las fases “a” y “b” serian prácticamente las mismas en esa comparativa.

Después de haber analizado la cronología del disparo, pasemos a analizar el comportamiento del pez:

2.- COMPORTAMIENTO DEL PEZ

En los momentos previos al disparo (son décimas de segundo), aunque no nos demos cuenta, nuestro organismo experimenta sensaciones que a su vez son detectadas por el pez. Se tensan los músculos de la mandíbula, se contraen las pupilas, sube la adrenalina, en definitiva nuestro cuerpo se prepara para el acontecimiento del disparo.

El objetivo fundamental de esta técnica estriba en engañar a nuestro propio cerebro, para que no sepamos cuando se va a realizar el disparo, y así evitar los signos delatores arriba mencionados. Con esto conseguiremos que el pez no perciba nuestras reacciones y evitaremos así, que se ponga más nervioso de lo que ya está. ¿Cómo se logra esto?

3.- LA TÉCNICA DEL DISPARO SORPRESA

Pues bien, para evitar que las posibles presas puedan percibir nuestra intención de disparo, yo hago lo siguiente:

A medida que me estoy acercando a la presa, digamos en los últimos 3 metros, empiezo a apretar suavemente el gatillo. De esta manera a medida que se van agotando esos tres metros, el gatillo, poco a poco, va moviéndose hacia la posición de disparo.

Evidentemente, hay que tener un conocimiento muy preciso del recorrido del gatillo desde su posición normal a la de disparo, sino queremos correr el riesgo de que se nos dispare el fusil, antes de tiempo. Con cierta experiencia esta sensación está más que adquirida.

Cuando ya entramos en el campo de tiro efectivo, el gatillo está casi en posición de disparo, pero no sabemos cuando se va a producir este último. Ahí radica la sorpresa. Por lo único que tenemos que preocuparnos es por que el blanco esté en todo momento apuntado. En cualquier momento el fusil se disparará, pero nosotros no habremos experimentado el stress del disparo y el pez se encontrará más tranquilo.

Evidentemente habrá que intentar hacer coincidir el momento hipotético en el cual hubiéramos decidido disparar conscientemente con el momento en el cual se dispare automáticamente el fusil. Este hábito lo adquieres con un poco de experiencia.

Además otra gran ventaja, es que si el pez se ha movido en el último momento, antes de que el fusil se dispare, simplemente soltaremos el gatillo. Seguiremos a la presa y volveremos a apuntar, o bien, subiremos y lo intentaremos más tarde. Si no hubiésemos seguido esta técnica, posiblemente hubiéramos disparado y fallado.
Con la experiencia sabremos cual es la velocidad idónea para ir apretando el gatillo, y si, en algún momento merece la pena acelerar o desacelerar este movimiento.

Esta técnica vale para cualquier pez a la caída, especialmente meros, abadejos, abades y corvas. Estos son peces que permanecen tranquilos en la fase de aproximación pero en los últimos segundos pueden escorarse bruscamente dando al traste con nuestras intenciones.
También la utilizo en esperas al dentón cuando se me acerca de frente y no sé cuando va a girar.

Un saludo. www.sepesca.com