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La pesca a mosca ahogada

Es la técnica española por excelencia. En pocos paises se práctica este tipo de pesca y en España disponemos de los mejores montadores y pescadores del mundo.

Antiguamente, la pesca con mosca ahogada se realizaba con insectos naturales (aún ahora hay pescadores asturianos y leoneses que las siguen utilizando) y fue evolucionando al uso de moscas artificiales. Las referencias más antiguas sobre el uso de artificiales en nuestro país, se remontan al año 1624, en el que Juan de Bergara escribió un tratado sobre el montaje y utilización de la mosca artificial para la pesca de la trucha, con 33 mosquitos diferentes.

Dos sistemas son los utilizados para esta pesca: con buldó y con cola de rata.

De la pesca con cola de rata, sólo comentar que es prácticamente igual que con mosca seca, con la variante de que, por lo general, los señuelos que se utilizan suele ser ninfas, más pesadas que los mosquitos y es habitual lanzar aguas abajo, en dirección de la corriente.

Nos centraremos en la pesca a mosca ahogada con buldó, la más extendida, que requiere de una gran precisión en el lanzado, recuperación adecuada y una correcta elección de los señuelos.
La cañas varían entre 1,8 y 2,8 mts. con una acción en punta no demasiado blanda para efectuar lanzamientos precisos y manejar el aparejo de forma que parezca que nuestras artificiales son insectos vivos.

En cuanto a los carretes, podemos utilizar los mismos que en la pesca con cucharilla.

El aparejo se compone de un número de mosquitos que varía entre 3 y 5, dependiendo del curso de agua en el que vayamos a pescar, atados a una burbuja de plástico o goma (Deberemos tener en cuenta la normativa vigente en el tramo que vamos a visitar, puesto que puede variar dependiendo tanto de la Comunidad Autónoma, de la Provincia e incluso del coto en el que se encuentre).

La línea principal de la “cuerda” será de 0,16-0,18 centésimas y las hijuelas de un diámetro inferior. Con esto evitaremos la pérdida del aparejo completo cuando alguna mosca se nos enganche en las ramas o rocas. La distancia entre hijuelas será de 20 cm. y la longitud de éstas 4 cm. la más cercana al buldó (semiahogada), 6 cm. la siguiente (ahogada), 8 cm. la tercera (semisaltona) y 10 cm. la más alejada (saltona).

El “rastro” es la mosca o ninfa que queda prendida del buldó fuera de la línea principal, con una longitud de 20 cm. Esto es en el caso de un aparejo de 5 moscas, si utilizamos un aparejo de 4, la longitud de las hijuelas diferirá en 3 cm. (4, 7 y 10 cm.) y si es de 3 mosquitos, la diferencia será de 4 cm.(4 y 8 cm.).
En cuanto al buldó, el tamaño será de 3-5 cm. de diámetro y particularmente aconsejo los de goma que, al golpeo con las piedras, no emiten tanto ruido como los de plástico y soportan mejor los golpes.

De los mosquitos, decir que una buena regla es comenzar la temporada con insectos oscuros e ir aclarándolos a medida que avanza la temporada,

Lo más importante, independientemente de un buen lanzado, es la recuperación. Siempre tendremos que imprimir al aparejo una velocidad igual a la de la corriente, dando la sensación de que los mosquitos bajan de forma natural, con la línea ligeramente tensa, no demasiado, para que todas las moscas cumplan su función, principalmente la “saltona” que, como su nombre indica, debe de ir saltando imitando la puesta de un insecto.

Una técnica que se está implantando últimamente en nuestro país y que cada día tiene más aficionados es la pesca a “la polaca”.

Se trata de una forma de pescar muy parecida a la pesca con ninfa con cola de rata, pero con unas pequeñas variantes. Se utilizan cañas un poco más largas, de 10 a 11 pies con una acción media en punta. con aparejos de 2 o 3 ninfas, de las cuales una de ellas debe de ir muy plomada.
Es una pesca que se realiza en corto porque, por regla general, los lances no superan las 2 o 3 veces el largo de la caña. Su efectividad es impresionante y lo mismo que, como ya hemos dicho antes, cada vez son más los pescadores que utilizan esta técnica, también tiene muchos detractores, pues no debemos olvidar que, básicamente, no deja de ser una pesca a fondo corrido pero con aparejos diferentes a los que se utilizan en la pesca con cebo natural.

El bajo de línea tiene que estar adaptado a la profundidad en la que vayamos a pescar y la distancia entre señuelos debe de ser corta (10-12 cm. a lo sumo), recordando que una de las ninfas debe de “nadar” lo más cerca del fondo posible.

Un saludo. www.sepesca.com