La baila es un pez que pertenece a la familia de los serránidos, al igual que la lubina, si bien difiere de ésta en su nombre científico, dándose a entender en el caso de la baila su característica librea, nombrándose así, Dicentrarchus punctatus.

Poseen pequeñas escamas ctenoideas y una larga aleta dorsal, cuya parte anterior está dotada de fuertes radios espinosos. Su boca es muy escotada y provista de abundantes dientes pequeños. El borde del opérculo presenta, además de una característica mancha negra, dos o tres aguijones espinosos. Como todos las especies del genero Serranus, son hermafroditas, pudiéndose dar el caso de la autofecundación. Su época de freza es entre enero y marzo.
Es un pez morfológicamente idéntico a la lubina, con la única salvedad de la multitud de manchas (motas) negras que presenta a lo largo de sus flancos. Estas motas también se dan a veces en las lubinas jóvenes pero se pierden al convertirse en adultos, mientras que en las bailas se mantienen a lo largo de toda su vida, ganando en intensidad si cabe a medida que van creciendo.
Los individuos jóvenes viven agrupados, mientras que los adultos a medida que van creciendo, suelen delimitar una zona de caza y vivir en solitario.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación la incluye en la lista de especies de interés económico del litoral español.
La baila no alcanza los mismos tamaños que la lubina, conformándose con unas dimensiones mucho más modestas. Los ejemplares por encima del kilo pueden considerarse casi excepcionales, aunque si bien pueden superar los dos kilos, la media se sitúa entre los 500 gramos y 1 kilo.

Hábitat, costumbres y distribución:
Son peces predadores, muy buenos cazadores que se precipitan sobre sus presas con aceleraciones cortas fulminantes, generalmente sin perseguirlas. Son peces insaciables que no dudan en atacar un banco de pequeños boquerones por ejemplo, hasta dejar reducido al máximo su número cuando no lo dejan a cero, aunque igualmente, suelen ser muy delicados a la hora de comer, mostrándose tan sólo activos cuando tienen un bocado realmente de su gusto. Es por ello que suelen mostrar puntas de actividad que pueden echar por tierra cualquier teoría sobre su pesca.
En cuanto al hábitat, tiene cierta tendencia a localizarse en zonas tranquilas, playas generalmente, siendo las de naturaleza arenosa las que las alberga en mayor número, aunque también frecuentan rías y estuarios, y muy ocasionalmente zonas rocosas. Buscan los lugares más oxigenados, y es por ello que se concentran cerca de la rompiente, para así mismo, también aprovechar la espuma para tener mayor camuflaje mientras acechan a sus presas.
Es importante apuntar que la baila suele ser curiosamente muy sedentaria, por lo que debemos memorizar el lugar donde capturemos la primera para volver a lanzar allí, ya que las probabilidades de volver a capturar otra son muchas, incluso se puede dar el caso de hacer pescatas enormes sobrepasando la decena de ellas. Las bailas se apuestan casi siempre en los mismos lugares, aunque a veces, y sobre todo en función de la disponibilidad de comida, esos sitios tengan o no potenciales presas. En la costa onubense que frecuento, hay pescadores que tienen lugares meticulosamente reseñados y guardados como el mejor de los tesoros, donde en épocas de buenas mareas y sobre todo en verano cuando los peces pastos pululan en mayor número por la orilla, pueden llegar a pescar bailas prácticamente a diario, debido a éste hecho anteriormente descrito.
La baila, aunque se la puede encontrar en algunos lugares del Cantábrico, se trata de poblaciones poco importantes, siendo mucho más frecuente y abundante en el Mediterráneo y el Atlántico andaluz.

Su pesca:
Multitud de técnicas pueden ser empleadas para la pesca de la baila, si bien las más productivas pueden ser el spinning, el curricán, y surfcasting por este orden.

Si nos decantamos por el spinning, tanto como si vamos embarcados como desde orilla, las muestras a emplear deben ser lo más parecidas a los peces pasto del lugar, ya que no suele ser por lo general gustosa de sofisticados colores o formas, si bien en todo caso si que debemos atender a los brillos que puedan desprender los señuelos, ya que este hecho si que suele ser un punto a tener en cuenta de la baila ya que acudirá rápidamente por lo general a curiosear de donde provienen dichos destellos.
En cuanto a peces artificiales, los poppers y paseantes, suelen ser más productivos en verano, al igual que los señuelos nadadores flotantes que no profundicen más allá de los 2 metros, teniendo en cuenta que nos moveremos generalmente por la orilla, mostrándose éstos igualmente útiles durante prácticamente todo el año. Los peces hundidos se muestran como buenos comodines en días cuando no están por picar, teniendo que buscarlas más al fondo donde se apostan a la espera de un bocado de su agrado que las haga moverse de su lugar. De todos modos, no debemos obviar ningún señuelo, si bien debemos guiarnos por la idea de buscar la mayor naturalidad en los colores y tener un pequeño surtido para buscarlas en distintas profundidades. Las imitaciones de boquerón, sardina, lisa, caballa, caballa azul, pez blanco indefinido, se muestran como las más efectivas, aunque ésta enumeración no se puede en ningún caso elevar a máxima. Y en cuanto a tamaños, desde los 5 a los 10 centímetros suelen ser los más utilizados.

Por otro lado, no hacen ascos a las cucharillas, sobre todo a las ondulantes, siendo a veces el señuelo con el que podremos sacar más peces si sabemos trabajarlo bien y hacerlo nadar como si de un pez en apuro se tratara con movimientos erráticos. Una cucharilla muy “bailera” es la toby, muy conocida por todos los amantes de las bailas y también de las lubinas, y usada igualmente para curricán con iguales garantías de capturas, siendo por otro lado barata y disponible en múltiples gramajes con los que podremos ampliar nuestras zonas de prospección.

Mención aparte merece la utilización del aparejo compuesto por un buldó (boya de agua) y una larga gameta con un anguilón o pez de vinilo estilizado, éste conjunto recogido a tirones hace que la boya levante el agua estrepitosamente, llamando la curiosidad de la baila que sube a ver qué pasa y encontrándose con un sabroso “delicatessem” al que no tendrá reparos en engullir. Es muy utilizado al amanecer en lugares cercanos a desembocaduras de ríos, aunque en la playa se muestra igualmente efectivo.

Por último, hacer referencia a los señuelos pesados tipo jigs, más recomendables para días de mucho oleaje o para zonas donde necesitemos alcanzar mayores distancias, su utilización no está muy extendida si bien no quiere decir que sean menos efectivas, todo lo contrario, los señuelos plomados junto con los característicos chivos tradicionales del litoral cantábrico destinados a las lubinas han dado bastantes capturas de buenas bailas.

Si nos decantamos por el curricán, podemos utilizar prácticamente los mismo señuelos que para spinning, peces artificiales, cucharas ondulantes,…si bien lo más recomendable es usar junto con éstos, un rosario de pulpitos, anguilones o plumas en número de dos o tres, colocando al pez artificial o cucharilla en punta al final del aparejo, imitando la carrera de un pez que persigue a dos potenciales presas, algo que realmente despertará la curiosidad de la baila y la hará abalanzarse sin reparos a los engaños, llegando incluso a capturarse dobletes y tripletes de una sola vez de este modo. Como se ha dicho anteriormente, no suele ser un pez de grandes persecuciones, por lo que la velocidad de curricán debe ser en cierto modo lenta, para pasarle los engaños lo suficientemente a la vista para que, una vez localizados, emprender un sprint brutal para darles caza. Por otra parte, no le gusta para nada el ruido de los motores, por lo que no debemos dudar en largar como mínimo unos 50-60 metros de sedal para presentarles las muestras fuera de la estela de la embarcación y sin ruidos. En este tema, el kayak se muestra como una de las embarcaciones más efectivas a la hora de buscar bailas al curricán.

De un modo u otro, debemos escudriñar a lo largo de toda la línea de costa, delimitándonos zonas concretas, las cuales batiremos con pasadas primeramente muy cerca de la orilla, casi encima de las olas, y sucesivamente en siguientes pasadas iremos profundizando algo más hasta encontrar la zona donde se encuentren apostadas, y si no obtenemos picadas, dirigirnos a otra delimitación y seguir de nuevo estos pasos, para una vez dado con el lugar de picada seguir dando sucesivos pases ya que son como apuntamos antes bastante sedentarias. Generalmente no suelen adentrarse más allá de 1-1,5 kilómetros mar adentro, encontrándose la mayoría de las veces en la franja que va desde la orilla hasta los 200-300 metros.

Por último, si decidimos buscarlas a surfcasting, no tenemos que emplear aparejos expresamente para las bailas. Lo normal y lo mejor es la utilización del típico aparejo en rosario, montado con perlitas perforadas o con tubos perforados, en numero de dos mejor, para poder emplear gametas más largas ganando en naturalidad a la hora de presentar los cebos que se moverán con más soltura, y con el plomo al final. A la hora de lanzar, igual que con el curricán, la cuestión está en ir lanzando primeramente más cerca de la orilla, para progresivamente y, si no obtenemos picadas, ir aumentando los metros. Aunque si llevamos dos cañas mucho mejor para lanzar una lejos y otra cerca, para posteriormente una vez hayamos obtenido picada en alguna de ellas lanzar las dos a la misma zona.

En cuanto a cebos, son muchos los que se encuentran efectivos para esta especie, si bien, también lo son para otras muchas, por lo que en una jornada destinada a la baila podemos clavar igualmente otras potenciales capturas susceptibles de nuestros cebos. En cuanto a cebos vivos apuntar a los gusanos en general como los más apetecibles, siendo la “todopoderosa” gusana americana muy buena, al igual que la gusana roja de sangre o norte, la albiñoca y la gusana de rosca. Y en cuanto a cebos inanimados, las tiras de sardina no muy grandes y las patitas de chipirón suelen ser muy utilizados y efectivos, y sorprendentemente la gamba pelada también en trozos no muy grandes se muestra como un cebo excelente que si bien antes nadie usaba para este pez, quizás por desconocimiento y la errónea asociación gamba-zonas rocosas, cada vez son más los adeptos a él debido a la gran predilección que muestra la baila por este cebo cuando es utilizado en playa.

Un saludo. www.sepesca.com