La Morena (del latín Muraena helena) tiene el cuerpo serpentiforme, subcilíndrico,
ligeramente comprimido en su parte terminal, con piel desnuda y brillante.
Se distingue perfectemente de sus congéneres, el congrio y la anguila,
por su coloración más vivaz y por la carencia de aletas pectorales. Su cabeza achatada y
terminada en una especie de pico que se dilata por encima de las órbitas,
el amplio corte de la boca poblada de dientes y la expresión de los ojos,
le confieren un un inconfundible aspecto impregnado de crueldad.

No cojas ejemplares inferiores a 3 kg.

Se alimenta de cangrejos, calamares y peces, aunque el cebo más común y eficaz es la sardina.

Se debe usar cable de acero en anzuelo grande o potera.  Contrariamente a lo que se pensaba,
las morenas mediterráneas no son venenosas,
pero los restos de comida en descomposición que hay en su boca pueden complicar una herida por mordedura.

Lugares idóneos para su pesca:  Espigón de Huelva, Faro Blanco (Rota), corrales de Chipiona,
Conil, Zahara de los Atunes, Punta del Sur, Barbate