La pesca de esta especie, produce un gran deleite y emoción a todos los pescadores,
 tanto desde tierra firme como para aquellos que acceden en embarcaciones a los bajos rocosos.
 Durante mucho tiempo estos dentónicos del mar han captado la atención de propios y extraños.
 Su fortaleza y su forma serpentiforme, le cotorgan una gran combatividad.
 El congrio se guía en gran medida por el olfato y puede recorrer distancias considerables,
 siempre dentro de su territorio, para conseguir alimento.

 Esto significa que podemos atraer a este carnívoro irredento con cebos olorosos como la sardina,
 la anchoa, el chipirón o la caballa. Los anzuelaremos, según su tamaño, enteros o troceados.
 Las colas de hermosas sardinas o caballas parecen ser especialmente efectivas. Resulta interesante,
 al contrario que con la lubina, que el cebo no sea muy fresco.
 Unas sardinitas que lleven un par de días en sal(para quee mantengan la dureza) en la nevera
 pueden resultar un auténtico manjar para el congrio.

 1-Horas de picada: Por la noche, es cuando sale a alimentarse.
 Mejor si el la mar está tapada, fuerte y con oleaje.

 2-Donde pescarlo: Preferen temente cerca de donde vive, es decir, cerca de escolleras,
 piedras, restos de naufragios, en una palabra donde tenga un lugar donde guarecerse durante el día.
 No suele haberlos en las playas arenosas.

 3-Cebos: Como ya he dicho, estos bichos comen de todo, lo mejor, el pez vivo.
 Los trozos de sardina y caballa son el mejor sustituto, en este caso hay que procurar que sean olorosas ,
 es decir, que no sean frescas, si son de tres o cuatro días mejor.

 4-Anzuelos: Hay que usarlos grandes del 1/0 es ideal,
 el bajo de línea debe ser de acero o de nylon grueso, del 0,70 por lo menos pues lo pueden partir,
 aún el acero lo parten o lo deshilachan.