– En esta Técnica, si le dedicamos el tiempo suficiente mejoraremos notablemente nuestra destreza a la hora de atacar un agujero, afinando nuestro olfato de pescador, lo que normalmente se conoce como; sentido del pez, algo muy importante hoy en día dada la escasez de pescado. A la hora de localizar lo mejor es dar planeadas a media agua para detectar los cardúmenes o grupos de peces que abundan en las proximidades de las cuevas. En las zonas mas castigadas, tendremos que mirar directamente en el de las grietas o pequeñas cuevas, con la ayuda de una linterna que con ella alumbraremos todo el interior de su guarida, también tendremos que ser listos y tener en cuenta la evolución de los peces frente a nuestras capturas, por lo que es recomendable mirar hacia la parte de arriba de las mismas. Una vez localizada la morada, marcamos la piedra con la boya y pescamos primero las piezas que revolotean por fuera. Acto seguido y tras haber estudiado la piedra, deberemos tapar las posibles salidas excepto una entrada, aquella que nos resulte más cómoda para acceder al interior de la misma. Para tapar las salidas, existen varios trucos, ya que pueden disponer de varias salidas y entradas. Si la grieta es vertical, con una cierta altura, podemos cocerla de arriba abajo con el cabo de nuestra boya, a modo de zip zap. Si es una cornisa con una altura pequeña entre la arena y la piedra, lo mejor es dejar en el fondo uno o varios fusiles apuntando hacia el interior. Si por el contrario estamos ante una cueva de grandes dimensiones, lo más efectivo es disparar un fusil y dejar el tubo flotando a media agua, justo delante de la salida. Se trata de obstaculizar las posibles vías de escape, haciéndoles creer que un ejército de depredadores ataca su morada, hecho que los mantendrá en el interior.

– Al atacar una grieta, es recomendable realizar unas esperas previas en la entrada para intentar sacar alguna captura antes de disparar en el interior.

– Cuando encontramos una gran concentración de peces en aguas abiertas, es fundamental enrocarlos para poder pescarlos. Hay que conseguir asustarlos para que se metan en las cuevas, para ello podemos chapotear enérgicamente con brazos y aletas en la superficie. Otra solución eficaz es dar vueltas con una embarcación cuando llegamos a una zona en la que posiblemente allá algún cardumen de peces como por ejemplo en el caso de los sargos, arrastrando el ancla por la arena en los límites del roquero.

– Cazar en cuevas es sin duda la vía más eficaz para llegar a dominar la técnica del agujero. Una vez adquirida podremos aplicarla a peces mas complicados como por ejemplo el mero o la dorada… Otra opción que tenemos es poder pescar rascando que consiste en trabajar en zonas a poca y media profundidad, entro los 4 y los 15 metros, imponiendo un ritmo fuerte con muchas bajadas y subidas, mirando muchos agujeros y respetando en todo momento los tiempos de ventilación en superficie. En poco tiempo esta modalidad de pesca dará sus resultados, desarrollando nuestro instinto de cazador, a la vez que conseguiremos una inmejorable forma física. Lo ideal es explorar zonas mixtas que alternen arena, piedra con muchos cortes y alga.

– El material más adaptado es un fusil de 60cm con unas gomas no muy potentes y nylon de igual longitud que el tubo, lo que agilizará la maniobra de carga permitiéndonos mantener un ritmo de pesca elevado. Para cuevas grandes o profundas el 75cm va mucho mejor.

– Esta es una modalidad de pesca que nos va puliendo, enriqueciéndonos en la dura técnica del agujero y mejorando nuestra experiencia bajo del agua.

Un saludo. www.sepesca.com