24 de octubre de 2011 – A consecuencia del ya conocido calentamiento global y con él nuestras aguas del Cantábrico, nos ha traído especies tropicales o de aguas más templadas, con gran interés gastronómico, con buen sabor, como el pez ballesta, la dorada o el dentón, entre otros, ahora nos llega la noticia de que nos ha venido otro pez, pero en este caso, lamentablemente, es tóxico.

 

El tamboril (lagocephalus lagocephalus) es un pez hasta ahora muy raro de capturar. Han sido pescados en la zona central de Asturias. Está clasificado por los biólogos en el suborden de los tetraodontidos entre los que se encuentra el pez globo o erizo y también está emparentado con el pez luna.
Como el pez erizo, para defenderse, puede hinchar un divertículo de su estómago (Bauchot y Pras en Guia de los peces de mar de España y de Europa) hasta convertirse en hemisférico, con erección de espinas y flotando con el vientre en el aire. Puede hincharse también de agua. Su piel es lisa en el dorso y está armado en el vientre por espinas eréctiles con 4 raíces en cruz. Puede alcanzar los 60 cm y un peso de algo más de 3 kilos. Está considerado como tóxico, especialmente sus vísceras. Cuidadito, pues.

 

La Coordinadora para el Estudio y la Protección de Especies Marinas (Cepesma) alertó ayer de la presencia en aguas del Cantábrico del Lagocephalus, o Tamboril, un pez tropical de alta toxicidad. La embarcación ‘Siempre María’, con base en Cudillero, capturó esta semana siete ejemplares que se suman a los pescados en Gijón, Gozón y Castrillón. Cepesma advierte de la necesidad de reconocer esta especie para evitar su comercialización y consumo.

Un saludo. www.sepesca.com