-Diez consejos para la pesca del sargo:

Para no fallar con los sargos desde costa
El pescador que oriente una jornada de pesca tras el sargo deberá saber adecuarse a las condiciones del día y del puesto para buscar con éxito a una especie que en función de la zona o las condiciones climatológicas variará drásticamente su comportamiento. Los sargos, familia de los espáridos, son uno de los miembros cuyo carácter es más receloso, y a medida que gana en tamaño y edad también lo hace en astucia, lo que deberemos tener muy presente para conseguir su captura. Está claro que cada pescador tendrá sus cebos predilectos así como su equipo, el cual sin duda le cubrirá según sus creencias todas las jornadas de pesca a la perfección, pero sin animo de intentar desdecir a nadie esperamos que estos consejos sirvan de ayuda.

1. Cómo se mueven
Como primer consejo debemos conocer bien el comportamiento del sargo, al menos el que nos afecte para su captura. Gustan de alimentarse a media profundidad en los rompientes, en las proximidades de las rocas o muelles y cerca del fondo con aguas claras y tranquilas así como en zonas de playa. Esto es fácil de deducir ya que será aquí donde encuentren el alimento con mayor facilidad, porque de noche se vuelven más confiados y prefieren adentrarse en aguas tranquilas como las de los puertos o rías. De estas primeras impresiones podemos concluir que de poco nos va a servir montar un aparejo que pesque a medias aguas con la mar como una balsa de aceite y clara, pues salvo que sea de noche, momento en que el sargo es más confiado en su alimentación, éste no subirá si es de talla, si bien lo harán confiados los alevines de esta especie que como es lógico no serán nuestro objetivo. Así pues deberemos presentarles el cebo a la profundidad a la cual lo tomarán confiados.

2. Cebos que pescan
Los cebos, salvo aquellos que han probado su efectividad sobrada en todo tipo de escenarios tras esta especie, como el caso de la gamba pelada y salada, el mejillón o bien el filete de sardina salado, serán los que estén presentes con más o menos frecuencia en el escenario de pesca. En ocasiones me ha ocurrido no tener cebo apropiado para la pesca de sargos, pero si observamos en nuestro puesto de pesca según cómo esté la marea, podremos hacer acopio de diversos tipos. Algunos muy efectivos, como mejillones, quisquillas, sapas, cangrejillos e incluso llamparas, que nos darán en más de una ocasión grandes satisfacciones. Varios de los mejores sargos que he pescado han picado con avidez a la sapa o el cangrejo que horas antes había recolectado en el mismo sitio.

3. Contar con el mar
Contra el mar no se puede oponer uno, de tal forma que si salimos de casa con el equipo y la idea de ir a pescar sargos a una zona, y cuando nos asomamos a la puesta vemos para nuestra desesperación que el mar está como una balsa de aceite y que no hay ni el más mínimo espumero, de nada nos valdrá obstinarnos en querer pescar por ejemplo sargos a boya. Será más aconsejable cambiar de postura buscando una zona más batida o bien orientar nuestra jornada a otras especies con las que sin duda ese día tendremos más éxito, como los lábridos, salmonetes, peces planos, etc…

4. Lejos del viento
Tal vez muchos pescadores piensen que el viento afecta más a la pesca de río, y no es del todo cierto. Se dice que el viento es el peor enemigo del pescador de caña y esto sí es verdad; para algunas modalidades como la pesca al tiento con cañas de puntera fina puede ser muy mala porque el poco peso de la caña junto con su longitud nos hará que tengamos que asegurarlas en todo momento, además del movimiento que dará el viento a la puntera evitando que podamos detectar bien las picadas. Si pescamos a fondo tal vez nos afecte algo menos, aunque las picadas se notarán peor, y debemos tener presente que si estamos en playas artificiales o de arena muy fina nos será muy engorroso ya que nos llenaremos de ésta al igual que nuestros equipos. Pero lo peor es para la pesca a boya, pues nos puede hacer insoportable aguantar la fuerza que el viento ejerce sobre la caña y ésta sobre la mano. De estas apreciaciones se deduce que en los días de viento, si nuestro puesto está muy expuesto, lo mejor sería cambiar de ubicación a otro no tan bueno en apariencia pero que nos permita pescar cómodos y detectar bien las picadas.

5. El tono del agua
El color de las aguas en apariencia parecería no tener mayor influencia. Sí la tiene hasta el punto de que con un cambio apropiado de cebo los resultados cambiarán drásticamente. Muchos pescadores cuando van a pescar llevan sólo un tipo de cebo y cuando buscamos especies como el sargo, que gusta de comer variedad, deberemos poner mas atención en la elección. Por ejemplo, vamos a pescar a una zona de rompiente ideal para el sargo, llegamos y la mar está fuerte: de nada nos servirá poner en esta circunstancia filete de sardina, pues seguro que al poco de caer en el agua con el oleaje nos quedaremos sin él, o bien poner gamba sin salar o mejillón sin atar con goma elástica. En estas circunstancia lo mejor será optar por cebos duros como el  calamar en tiras.
Otro ejemplo es el pescar en un puerto con la mar muy turbia debido a las marejadas de días anteriores. En estas condiciones lo adecuado será elegir cebos olorosos, ya que los sargos y otras especies con mar muy revuelta tendrán que dejarse orientar por el sentido del olfato, el que sin duda tienen muy desarrollado. Por ello primará en la elección el poder atrayente de nuestro cebo mediante el olor, y lo mejor será sin duda el filete de sardina o el mejillón, pues las aguas están mas tranquilas.

6. Los aparejos
Muchos pescadores llevan aparejos para pescar sargos que no son los más apropiados. Si ponemos un plomo mucho más pesado de lo necesario para las circunstancias de mar restaremos naturalidad al cebo, y la longitud de nuestros terminales será determinante para que éstos doten al cebo de un movimiento atrayente, aunque con mucha mar una colada muy larga o un ramalillo muy extenso pueden hacer que se líe en exceso. Aquí la experiencia rápidamente nos hará ver el largo de la colada apropiado a cada circunstancia.
Otro error muy difundido es el grosor de las líneas empleadas en el aparejo. Éstas deberán tener el diámetro acorde con el lugar, las circunstancias del momento, etc. Si nuestra postura está a 5 metros del mar y tenemos que remontar los sargos hasta nosotros, no podemos afinar tanto como si podemos cogerlos directamente o meterlos en un salabre, del mismo modo que no podemos afinar si estamos en una zona de bloques o de rocas que nos roce con frecuencia nuestro aparejo pues éste partirá. Otra norma a seguir es la de aumentar notablemente el diámetro de la línea a emplear durante la noche, pues es más fácil conseguir grandes ejemplares. Los trabajaremos con más dificultad por la ausencia de luz y además estarán más confiados al tomar los cebos. Otra ventaja será evitar los líos por ser el sedal más rígido, líos que por las noches serán peligrosos dado que deshacerlos será complicado o detectar el pequeño nudo que se hizo en la colada más difícil, con lo que quizás ésta se rompa al clavar un buen ejemplar. Cabe destacar que el sentido común y la experiencia nos irán diciendo rápidamente el diámetro adecuado según lo que veamos.
Los anzuelos también deberán ponerse en función del cebo y la modalidad empleada. Si pescamos con quisquilla a boya, deberá ser recto y bien afilado de buen tamaño, para enganchar al mínimo toque rápido. Si pescamos a fondo con chipirón mejor que sea de los denominados de pico de loro para permitir que lo engullan sin que noten nada raro que les haga recelar y soltar el cebo.

7. ¿Grandes o pequeños?
Los sargos pueden ser grandes, en casos excepcionales pueden llegar a los cinco kilos, pero lo normal es eso, que uno de kilo o kilo y medio sea una buena captura e incluso menores. Si queremos disfrutar con su pesca deberemos utilizar los equipos más ligeros que las modalidades y las zonas de pesca nos permitan. Por ejemplo, pescar en un acantilado con una caña de las utilizadas para la pesca de la trucha a mosca es algo descabellado, pero en un puerto no, y nos permite disfrutar incluso con capturas de cuarto de kilo si el equipo es bien ligero. Un error muy difundido es el utilizar equipos demasiado pesados en condiciones que no precisan de ello, así lo que conseguiremos será disfrutar menos de nuestras capturas.

8. Un ojo a las mareas
En aguas atlánticas la marea es de gran importancia. Tal vez en lugares determinados coman en bajamar, pero lo normal es que entren a nuestras posturas con la marea pues ésta les permitirá acercarse a los percebes, los cangrejos o simplemente cubrirá las zonas donde las arenícolas habitan. Por tanto estas horas de pleamar o marea alta serán en las que deberemos centrarnos, pero también las primeras horas de bajada después de la pleamar serán buenas porque arrastrarán los alimentos que hayan descubierto las olas a zonas más profundas mar adentro. Es por ello que deberemos hacer coincidir nuestras jornadas de pesca con las horas de la subida de la marea o las primeras de la bajada, o bien buscar aquellas zonas que son susceptibles de haber sido cebadas de forma natural por la pleamar y donde se acumulen los seres que la marea arrastro en su bajada, tales como puntas de roca a la salida de una playa, desembocaduras, etc…

9. Sin asustarlos
El noveno consejo hace referencia al carácter huidizo del sargo. Es habitual que se mueva y se alimente en bancos. Si cebamos las aguas y atraemos a un buen grupo es una pena que por una maniobra torpe o acelerada se pierda la postura de pesca. Por maniobra torpe entiendo que un sargo se nos suelte por el aire y se golpee contra las rocas en su caída dejando caer escamas al agua tras golpearse, o plomazos ruidosos e innecesarios sobre la zona cebada. La sutileza será nuestra mejor aliada sobre todo en modalidades como la pesca a boya o al tiento, donde pocos metros nos separan del sargo. Una solución por ejemplo sería si la puesta de pesca es mala para remontar las capturas llevarlas prendidas a una zona donde podamos cobrarlas mejor.

10. Cebar donde haya peces
El cebado de la puesta es una parte muy importante para que una jornada de pesca sea buena. Si todas las condiciones son las idóneas un buen cebado a veces es la diferencia entre una jornada exitosa y una no tanto. Algunos pescadores expertos en la pesca a corcho del norte de España llevan dentro de la cesta de pesca una naranja; no es broma saber cómo actúan las corrientes de nuestra puesta y es importante para adivinar hacia dónde se moverá nuestro macizo y así saber por dónde nos entrarán los sargos o simplemente comerán el cebo que arrojemos al agua. Esto es aplicable a un rompiente o un puerto -claro está que en una playa no es efectiva-, pero en estas zonas algunas indicaciones nos pueden dar señales acerca de dónde estarán los sargos. La observación en este caso será nuestra mejor aliada; por ejemplo en aquellas playas con arena fina propias de oleajes fuertes las zonas donde rompen y forman nubecillas de arena serán las más propicias para poner nuestro cebo, así como en las playas de fuerte pendiente la zona anterior al escalón
donde levanta la cresta de la ola. Ya por último no olvidar nunca el factor de la seguridad y el sentido común. Algunos puestos para pescar sargos están en sitios verdaderamente peligrosos, así que no es nada aconsejable ir solo o en condiciones de mucha mar o viento. No creo que ningún consejo sea tan útil como el sentido común a la hora de pescar, por mucha que sea nuestra pasión hacia este deporte no deberemos olvidar que no deja de ser eso, una ocasión para disfrutar. En ningún caso un puesto o un puñado de peces valdrá nuestra vida.

Un saludo. www.sepesca.com